Hay motos que no solo pasan, se quedan. Estas motos clásicas permanecen en la memoria, en garajes llenos de cuidado y en conversaciones entre personas que, como nosotros en Alfonso Fígares, sabemos que no deben ser olvidadas. Hoy hacemos un repaso a esas motos clásicas que marcaron época, las que siguen levantando miradas y que, aunque el tiempo pase, conservan ese encanto que solo tienen las leyendas.
La moto clásica por excelencia: la Vespa PX (1977)
Solo con nombrar la Vespa, se nos viene a la cabeza su imagen mítica. La Vespa PX, en concreto, es la más famosa de todas. Para mucha gente representa la libertad urbana con encanto clásico, perfecta tanto para trayectos diarios como para paseos con estilo. Su sencillez, bajo coste de mantenimiento y elegancia estética la han convertido en un icono indiscutible.
BMW R80GS (1980)
Hoy en día todo el mundo habla de motos adventure, pero la que abrió el camino fue esta. La BMW R80GS fue una revolución: resistente, cómoda y lista para recorrer país tras país sin quejarse. Esta moto clásica fue creada para explorar, y que todavía hoy sigue teniendo fans que la mantienen como nueva.
Honda CB750 (1969), la primera “superbike”
Si hay una moto que cambió el mercado para siempre, fue esta. La Honda CB750 llegó para demostrar que una moto podía ser potente, fiable y relativamente accesible. Fue llamada la primera superbike de producción masiva, y marcó el fin del dominio casi exclusivo de las motos británicas en ese segmento. Su motor tetracilíndrico fue un antes y un después y, hasta hoy, sigue siendo una de las motos más deseadas entre coleccionistas.
Ducati 900SS (1975)
La Ducati 900 SuperSport es puro ADN Ducati: diseño elegante, sonido inconfundible y una conducción que enamora. Es esa moto que ves y piensas: “vale, ahora entiendo por qué la gente dice que las motos tienen alma”. Equipaba un motor bicilíndrico en L de 864 cc con distribución desmodrómica, un sistema característico de Ducati que asegura precisión en la apertura y cierre de válvulas a altas revoluciones. Esta tecnología, junto a su chasis tubular de acero y suspensión ajustable, ofrecía un manejo ágil y preciso que hacía que cada curva fuera un placer.

Yamaha XT500 (1976): simple, ligera y eterna
Pocas motos clásicas han sido tan queridas por perfiles tan distintos como la Yamaha XT500. Era la moto para todo: ligera, robusta, fiable y con ese toque scrambler que hoy vuelve a estar de moda. Su motor monocilíndrico de 499 cc, sencillo pero muy resistente, la hacía perfecta tanto para campo, ciudad o carreteras secundarias. Una moto versátil que, 40 años después, sigue demostrando por qué se ha ganado un lugar especial en la historia de las motos clásicas.
¿Y por qué seguimos enamorados de las motos clásicas?
Porque tienen algo que las modernas, por mucha tecnología que tengan, no pueden copiar: personalidad. Cada una suena diferente, vibra diferente y te hace sentir que estás conduciendo algo único. No hay dos iguales, y quien tiene una sabe que más que una moto, tiene un pedazo de historia.
Además, mantenerlas en perfecto estado es casi un ritual. Cada revisión, cada limpieza, cada pieza que encuentras… todo forma parte del amor por lo clásico. Y sí, cuidarlas bien (y asegurarlas como toca) es parte de mantener vivo ese legado que tanto disfrutamos. En Alfonso Fígares tenemos el seguro para motos clásicas que necesitas. ¡Pregunta sin compromiso!







